El modelo biomédico nos presenta así el concepto de trastorno mental, y con él, el de salud mental, sin definir un umbral claro entre ambos, pero cabe subrayar que tal categorización es de vital importancia para la ciencia psiquiátrica.
El concepto de trastorno mental es socialmente dañino, estigmatizante, excluyente y discriminativo. Es necesario el reconocimiento de que los conceptos de salud y trastorno mental no son solo expresiones de adaptación o desadaptación de emociones, cogniciones o conductas, sino también realidades construidas en la interacción social a través de la cultura e historia, diferentes no sólo según los enfoques teóricos y criterios diagnósticos, sino también según las concepciones filosóficas, morales y psicológicas.
Es necesario establecer un modelo que comprenda al ser humano no sólo en lo biológico, sino también en lo psicológico, lo social, lo antropológico, lo filosófico, lo ético, lo político, lo cultural y lo espiritual, y que dentro del modelo se reconozca que los trastornos no son generados espontáneamente, sino en el trinomio biopsicosocial, como un proceso dinámico, con el que se relaciona y desde el cual emerge.
Es necesario el cambio a un modelo que apunte a una psiquiatría centrada en la persona.